Ayer fue una de esas primeras veces que te recuerdan que tu alma necesita más de esa verdad para sentir que por fin está donde quiere estar. Me animé a compartir el poema: Una reflexión sobre el trabajo y la forma en la que caminamos. Y sobre todo, la forma en la que camino y en la que he caminado. Muchas gracias a las personas que se toman el tiempo de verlo completo, pues me niego a cortarlo para seguir contribuyendo a este ritmo frenético en el que estamos inmersos. Quizá soy esa rebelde sin causa que prefiere el café y la pausa a alimentar la mente sin alma. Gracias @cafedealba por brindar ese espacio tan maravilloso donde el arte se siente hogar.